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Nicomedes Santa Cruz: Politizando la décima

By 12 junio, 2016 No Comments

Resumen: El presente ensayo es un fragmento del libro La ciudad cantada donde se analiza el surgimiento de la figura de autor en la literatura popular urbana latinoamericana. En el presente caso se trata de rescatar a Nicomedes Santa Cruz Gamarra, decimista popular de la década del 50 que reivindico en sus textos la figura del afro peruano y la lucha contra el racismo. Con Nicomedes Santa Cruz se modifica la décima en el Perú, deja de ser una poesía de competencia o contrapunto para incorporarse al libro y abandona los clásicos temas de lo humano y lo divino para politizarse en contra del racismo.

 

 

 

Nicomedes Santa Cruz Gamarra nació en Lima en 1925. Cuando era niño, la familia Santa Cruz vivía en La Victoria. Se trata de un barrio ligado a los trabajadores, los negros y el equipo de fútbol Alianza Lima, muy importante en la tradición cultural peruana. Espacio de jaranas, buen baile y buena cocina. Su padre se ganaba la vida como técnico en refrigeración pero era también hombre de cultura, dramaturgo. Nicomedes describió su infancia como un espacio lleno de creatividad:

 

“Éramos los niños más creativos en la pobreza que teníamos. Era una época en que Lima estaba rodeada de huacas, de chacras y huertos. Tú hundías las manos, y encontrabas un fusil de la guerra del ´79.  Yo jugaba con los fusiles de la guerra con Chile. Todo eran carretas. Todo eran pregones” (Santa Cruz, 2014)[i].

 

Ya joven se muda a Breña, donde se relaciona con Porfirio Vásquez, guitarrista, cantante, bailarín, cajoneador y decimista veinte años mayor que él y que oficiara de profesor en las artes populares. Más tarde Nicomedes le dedicara una décima: «Criollo no, criollazo/ canta en el tono que rasques/ le dicen el amigazo/ su nombre Porfirio Vásquez». El arte popular se traslada siempre en un fluir de generaciones, en el caso de Nicomedes podemos decir que su «abuelo» poético fue don Higinio Quintana, que le enseño a don Porfirio.

 

En el libro La décima en el Perú, Nicomedes dedica un capítulo a estos poetas populares. En el mismo libro da su testimonio de vida.

“A partir de 1955 (…) me fui apartando de la temática tradicional para el canto en desafío o contrapunto, en que me venía guiando Porfirio Vásquez, y trabajé mis glosas sobre problemas de actualidad nacional e internacional. A mediados de 1956 abandoné para siempre el oficio de herrero forjador -cerrajería artística- e insuflo a mis décimas una rebelde y orgullosa negritud que me abre las puertas de la popularidad a través de radioemisoras y escenarios teatrales. En 1958 irrumpo en el periodismo y llevo mis décimas a la naciente televisión nacional” (Santa Cruz, 1982)  [ii]

 

Algunas palabras es necesario decir acerca de la negritud que reivindica para sí Nicomedes Santa Cruz. La négritude fue un movimiento literario de poetas e intelectuales negros de las colonias francesas en África y en las Américas en las décadas de 1940 y 1950. Sus fundadores (Léopold Senghor, Aimé Césaire y León Damas) crearon nuevas formas culturales basadas en el arte folklórico africano y afroamericano con el propósito de revalorar la raza afirmando las cualidades positivas compartidas por todas las culturas negras y minimizando las diferencias étnicas entre los africanos y sus descendientes en el Nuevo Mundo. Hay quienes lo han criticado porque igual que el racismo esencializa la raza aun cuando esta vez es para darle un rasgo positivo.

En el Perú el movimiento tuvo acogida en la década de los sesenta y setenta, cuando los grupos de folklore «afroperuano» reconstruyen piezas de baile y música perdidas en el tiempo. Se trata de los conjuntos Cumanana (1959), Teatro y Danzas Negras del Perú (1966-72) o Perú Negro. En el caso de Nicomedes podemos ver un juego doble: por un lado, mantiene las formas literarias populares hispánicas; por el otro, intenta relacionarlas con el África. Lo hace por dos vías. Como decimista le canta a nuestra herencia africana. En esto resultan importantes las décimas de pie forzado «Ritmos negros del Perú» que compone a pedido de José Durand, director de la compañía Pancho Fierro para la gira por Chile en 1957:

De África llegó mi abuela

vestida con caracoles,

la trajeron lo` epañoles

en un barco carabela.

La marcaron con candela,

la carimba fue su cruz.

Y en América del Sur

al golpe de sus dolores

dieron los negros tambores

ritmos de la esclavitud (Santa Cruz, 1964) [iii]

 

Como historiador de la décima, Santa Cruz establece que el canto popular tiene que ver con el hecho de que «el pueblo negro africano que llegó encadenado para sufrir larga esclavitud, trajo, con sus valores culturales, esta humana aptitud para el canto, en todas sus instancias y lenguas» (Santa Cruz, 1982).

Pero lo suyo no es una imposible vuelta al África; él era consciente de que ni siquiera sus formas de expresión lo eran, ya que fue de los primeros en difundir el poema congo que hemos citado en páginas anteriores. Incluso adopta un patrón de guitarra que Heidi Carolyn Feldman (2009) [iv] llama «más español» Y entonces la continuación del texto «Ritmos negros del Perú» se referirá ya no a los ancestros, que da por muertos, sino a las creaciones musicales y dancísticas que se han dado en el Perú:

Murieron los negros viejos

pero entre la caña seca

se escucha su zamacueca

y el panalivio muy lejos.

Y se escuchan los festejos

que cantó en su juventud.

De Cañete a Tombuctú,

De Chancay a Mozambique

llevan sus claros repiques

ritmos negros del Perú

 

En 1959 publicó su primer libro: Décimas, con la librería editorial Juan Mejía Baca. Fueron 22.500 ejemplares que se vendieron rápidamente. Un éxito editorial que tiene que ver con que al pueblo le había nacido su primer poeta escrito. Luego vinieron otros libros: Cumanana (1964), Décimas (1966), Canto a mi Perú (1966), Décimas y poemas (1971), Ritmos negros del Perú (1971), Rimactampu: Rimas al Rimac (1972), Ritmos negros del Perú (1973). En 1982 escribe para el Instituto de Estudios Peruanos una historia y análisis de La décima en el Perú de más de 300 páginas que incluye tanto la décima académica como lo que él llama «El canto del pueblo» y que termina con una importante recopilación de décimas, tanto anónimas como de autor.

Como he dicho en ensayo anterior: «El gran tema de Nicomedes Santa Cruz es el racismo. Tanto el colonial con su componente de esclavitud y explotación como el contemporáneo, más sutil pero no menos indignante» (Mathews, 2013)[v]. Incluso aquel racismo que se aplican los negros a sí mismos como en la décima «La pelona» en la que una negra intenta blanquearse adoptando usos ajenos de los que Nicomedes se ríe. El extremo es echarse polvos a la cara:

¡Qué…! ¿También usas polvera?

permite que me sonría

¿Qué polvos se pone usía?:

¿ocre? ¿rosado? ¿rachel?

o le pones a tu piel

cisco de carbonería

Pero el tema étnico también le sirve para ir más allá y tratar de los temas nacionales. Así en el marco de la campaña por la nacionalización del petróleo escribió «Talara no digas yes» poema en el que compara la explotación del oro negro de dicha provincia con la de los hombres del mismo color: «Mi raza, al igual que tú/ tiene sus zonas ajenas/ tú por petróleo en tus venas/ yo por ser como Esaú». Además, luego de su viaje a Brasil en 1963 su verso se hace internacional con textos como «Congo Libre», «Johannesburgo», «Muerte en el ring» o «América latina». Esto tiene relación con una característica que señala George Lipsitz sobre el «nacionalismo negro»: los afroamericanos han buscado «convertir las minorías nacionales en mayorías globales afirmando solidaridad con ‘gente de color’ en todo el globo (…). En todas partes, los africanos diaspóricos han utilizado marcos internacionales para remediar frustraciones nacionales» (Lipsitz, 1994)[vi]

El legado de Nicomedes Santa Cruz continúa viviendo en las presentaciones de música negra del Perú. En los géneros musicales negros que reconstruyó con su hermana Victoria como el landó y el festejo, y en un renacimiento de la décima, en la que el trabajo de Juan Urcariegui, Hildebrando Briones, Cesar Huapaya, Pedro Rivarola, Germán Sunico, Diego Vicuña Villar y otros son solo una muestra de un movimiento cada vez más potente. Nadie piensa hoy que la décima haya muerto con lo que Nicomedes Santa Cruz llamó «los últimos decimistas que quedan». Además en la mayor parte de ellos hay una potente conciencia de la negritud: «Soy negro ciento por ciento/ pero no negro servil/ si soy atento y gentil/ es porque en verdad lo siento» dice Urcariegui.

La crítica literaria peruana, sin embargo, no ha sabido distinguir esta literatura, evidentemente escrita y de libro de las oralidades populares. La mayoría de los críticos ni siquiera los toman en cuenta o apenas mencionan a Nicomedes Santa Cruz y desconocen a los demás. César Toro Montalvo en el tomo IV de su Historia de la literatura peruana desarrolla lo que él llama la «literatura negra del Perú» pero nos dice que «la décima peruana folklórica es una poesía oral» (1994)[vii], sin explicar cómo puede ser folklórica una poesía de autor y oral, un libro. También la llama «oral» Ricardo González Vigil en el tomo que tiene dedicado a la literatura en la Enciclopedia temática sobre el Perú (2004)[viii]

Lo cierto es que resulta difícil clasificar a estos poetas sin proponer la categoría de popular-urbano o ciudad cantada como estamos planteando.

 

 

 

La ciudad cantada, Lima: CEDET, 2016.

 

 

 

 

Bibliografía

Santa Cruz, Nicomedes. Cumanana, Lima: Librería-editorial Juan Mejía Baca, 1964.

— La décima en el Perú, Lima: IEP 1982.

http://www.nicomedessantacruz.com/espanol/1925.htm 2014 (última revisión)

Feldman, Heidi Carolyn. Ritmos negros del Perú. Reconstruyendo la herencia musical africana, Lima: IEP 2009.

González Vigil, Ricardo “Literatura” en Enciclopedia temática sobre el Perú, Tomo XIV, Lima: El Comercio, 2004

Lipsitz, George Dangerous Crossroads: Popular Music, Postmodernism and the Poetics of Place. Londres y Nueva York: Verso ed. 1994

Mathews, Daniel «De Congós a Grones» en Lilia Mayorga Balcazar y Margarita Ramírez (editoras) Presencia y persistencia. Paradigmas culturales de los afrodescendientes, Lima: CEDET, 2013

Toro Montalvo, César Historia de la literatura peruana, tomo IV (Costumbrismo y literatura negra del Perú), Lima: A.F.A Editores, 1994

 

 

 

Notas

 

[i] http://www.nicomedessantacruz.com/espanol/1925.htm

[ii] Nicomedes Santa Cruz, La décima en el Perú, Lima, IEP, 1982, p. 110.

[iii] Nicomedes Santa Cruz, «Ritmos negros del Perú» en Cumanana, Lima, Librería-editorial Juan Mejía Baca, 1964, p. 10.

[iv] Heidi Carolyn Feldman, Ritmos negros del Perú. Reconstruyendo la herencia musical africana, Lima, IEP, 2009, p. 106

[v] Daniel Mathews, «De Congós a Grones» en Lilia Mayorga Balcazar y Margarita Ramírez (editoras) Presencia y persistencia. Paradigmas culturales de los afrodescendientes, CEDET, Lima, 2013 pp. 65

[vi] George Lipsitz Dangerous Crossroads: Popular Music, Postmodernism and the Poetics of Place. Londres y Nueva York: Verso ed. 1994, p. 31.

[vii] César Toro Montalvo, Historia de la literatura peruana, tomo IV (Costumbrismo y literatura negra del Perú), Lima, A.F.A Editores, 1994, p. 355.

[viii] Ricardo González Vigil, “Literatura” en Enciclopedia temática sobre el Perú, Tomo XIV, Lima, El Comercio, 2004

 

 

 

 

Daniel Mathews Carmelino : 1953, Lima. Doctor en Literatura Latinoamericana por la Universidad de Concepción, actualmente vive en Lima donde se dedica a investigar la literatura popular urbana. Sus escritos pueden ser leídos en el blog mesaleespuma.lamula.pe. Es socio del Centro Musical y Cultural Breña. Ha escrito libros de poesía y crítica literaria.

Mail: danielmathewsc@gmail.com

 

 

 

 

 

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